Pareja mayor contemplando un pueblo español desde un mirador, en referencia a las diferencias de longevidad territorial por provincias

Respuesta directa. Un índice de longevidad extrema elaborado por el demógrafo Michel Poulain sobre datos españoles de 2003 a 2023 sitúa a Soria en 14,7 puntos, con Segovia y La Rioja por encima de 12, frente a valores de 4,2 a 4,5 en Sevilla, Cádiz y Málaga. Es decir, nacer en unas provincias multiplica aproximadamente por tres las probabilidades de alcanzar los 100 años respecto a otras. El estudio establece dónde ocurre, pero no por qué.

Qué mide el índice de longevidad extrema y qué no

El trabajo fue presentado en el 32º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), celebrado en Oviedo, por el demógrafo belga Michel Poulain, profesor emérito de la Universidad Católica de Lovaina, junto a las investigadoras Ana Canelada y Cristina Santomé.

La herramienta es el Extreme Longevity Index (ELI), aplicado al periodo 2003-2023 y calculado según la provincia de nacimiento.

Provincia Índice ELI
Soria 14,7
Segovia Por encima de 12
La Rioja Por encima de 12
Sevilla 4,2 – 4,5
Cádiz 4,2 – 4,5
Málaga 4,2 – 4,5

Antes de interpretar estos valores conviene fijar tres precisiones metodológicas, porque son las que separan una lectura rigurosa de un titular:

1. Longevidad extrema no es esperanza de vida media. El índice mide la frecuencia con la que se alcanzan edades muy avanzadas, no cuánto vive la persona media. Ambos indicadores responden a determinantes parcialmente distintos: la esperanza de vida media es muy sensible a la mortalidad evitable en edades intermedias, mientras que la longevidad extrema depende de factores acumulativos a lo largo de toda la trayectoria vital.

2. El estudio no establece causalidad. No identifica los mecanismos que producen la diferencia. Atribuirla a la dieta, la altitud, el clima o el carácter de un territorio sería una interpretación no respaldada por los datos publicados.

3. La unidad de análisis es la provincia de nacimiento. Esto introduce el efecto de las migraciones internas del siglo XX, muy intensas en España. Una persona nacida en Soria en 1930 pudo vivir la mayor parte de su vida adulta en Madrid o en Barcelona. El índice, tal y como está construido, no distingue ese recorrido.

Entonces, ¿qué se puede concluir con solidez?

Una cosa, y no es poca: existe una desigualdad territorial significativa en la longevidad dentro de un mismo país, con el mismo sistema sanitario público, el mismo marco normativo y niveles de renta que no explican por sí solos el patrón observado.

Ese hallazgo justifica investigar qué papel pueden desempeñar los determinantes sociales, comunitarios y ambientales. Justifica investigarlo, no darlo por supuesto.

Es una distinción que importa. La literatura sobre determinantes sociales de la salud ha documentado ampliamente la influencia del nivel educativo, la renta, la calidad de la vivienda y las redes de apoyo sobre los resultados en salud. Pero de ahí no se sigue que sean esos factores los que expliquen esta diferencia concreta entre provincias. Podrían serlo. Hace falta investigación específica para saberlo.

Por qué esto interesa a quien planifica políticas públicas

Aunque no conozcamos los mecanismos, el dato tiene tres implicaciones prácticas inmediatas.

La longevidad es un indicador de equidad, no solo de salud

Cuando la probabilidad de alcanzar edades muy avanzadas varía en esa magnitud entre territorios de un mismo país, estamos ante un indicador de desigualdad tan legítimo como la renta o el nivel educativo. La pregunta razonable es por qué la esperanza de vida saludable por territorio no figura entre los indicadores oficiales de la planificación autonómica y municipal, al mismo nivel que los indicadores económicos.

La planificación de servicios debe ser territorial, no promediada

Un municipio con una estructura de edad muy envejecida y alta proporción de personas de 85 y más años tiene necesidades distintas de otro con población mayor concentrada entre los 65 y los 74. Los recursos, sin embargo, suelen distribuirse con criterios poblacionales agregados.

Esto es especialmente relevante para la soledad no deseada, que no se distribuye de forma uniforme por edad. Según el informe de ICEA elaborado con la Fundación Mutualidad de la Abogacía, la proporción de personas que declara sentirse sola con frecuencia es del 24,9 % entre los 55 y los 64 años, del 30,0 % entre los 75 y los 84, y del 42,7 % a partir de los 85.

Los factores del entorno son los que sí se pueden modificar

Aquí es donde el debate se vuelve operativo. La genética de una población no es una variable de política pública. El entorno construido, la oferta de actividad comunitaria, la accesibilidad y las redes vecinales sí lo son.

En los diagnósticos municipales que realiza Silver Economy Group prestamos especial atención a esos factores, y observamos de forma recurrente una incidencia de soledad no deseada en torno al 15 % de la población mayor. No afirmamos que sean esos factores los que expliquen las diferencias provinciales de longevidad —este estudio no lo permite—, pero sí que son el terreno donde un ayuntamiento puede actuar con resultados medibles.

Un ejemplo de cómo se pasa del dato a la acción

El Plan SAVIA de Tres Cantos, cuya evaluación final coordinamos técnicamente entre abril y noviembre de 2025, ilustra el recorrido completo.

Una de sus acciones más reconocidas —seleccionada como buena práctica en el portal Age-Friendly World de la Organización Mundial de la Salud— consistió en algo tan directo como entregar cámaras a 50 personas mayores del municipio y pedirles que fotografiaran las barreras que encontraban en su vida diaria. Identificaron 660 incidencias de accesibilidad urbana.

Ningún equipo técnico habría localizado esas 660 incidencias. No por falta de competencia, sino porque un bordillo mal rebajado o la ausencia de un banco en una cuesta solo constituyen un problema si se recorren a diario con determinada edad y determinada movilidad.

Es la mejor síntesis disponible de la idea de fondo: los factores que determinan si un territorio permite envejecer bien son en buena medida observables, locales y modificables.

Preguntas frecuentes

¿Dónde se vive más años en España?
Según el índice de longevidad extrema elaborado por Michel Poulain sobre datos de 2003 a 2023, Soria encabeza la clasificación con 14,7 puntos, seguida de Segovia y La Rioja, ambas por encima de 12. Los valores más bajos corresponden a Sevilla, Cádiz y Málaga, entre 4,2 y 4,5.

¿Qué es el índice de longevidad extrema (ELI)?
Un indicador que mide la frecuencia con la que la población de un territorio alcanza edades muy avanzadas, como los 100 años, calculado según la provincia de nacimiento. No debe confundirse con la esperanza de vida media.

¿Por qué se vive más en unas provincias que en otras?
El estudio no lo establece. Identifica dónde se produce la diferencia, pero no sus causas. Determinar el peso de factores como el tamaño del municipio, la vida comunitaria, la actividad física cotidiana o el aislamiento requiere investigación específica adicional.

¿Quién es Michel Poulain?
Demógrafo belga, profesor emérito de la Universidad Católica de Lovaina, especializado en el estudio de poblaciones con longevidad excepcional.

¿Qué puede hacer un municipio para favorecer la longevidad saludable?
Actuar sobre los factores del entorno que sí son modificables: accesibilidad del espacio público, transporte adaptado, comercio de proximidad, oferta de actividad física y cultural, y detección temprana de situaciones de soledad no deseada.

Fuentes

Estudio de Michel Poulain (Universidad Católica de Lovaina), Ana Canelada y Cristina Santomé, presentado en el 32º Congreso Nacional de la SEMG (Oviedo), según la cobertura de Infobae de 5 de julio de 2026. ICEA y Fundación Mutualidad de la Abogacía (octubre de 2023). Evaluación del Plan SAVIA de Tres Cantos coordinada por Silver Economy Group (2025).