Lo que los ayuntamientos pueden aprender del III Congreso Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores
Del 16 al 18 de junio tuvimos la oportunidad de asistir, en representación de Silver Economy Group, al III Congreso Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, celebrado en San Sebastián bajo el lema “Transforming Together! A connected, equitable, and sustainable age friendly world for all generations”.
Durante tres intensas jornadas, cerca de 800 profesionales procedentes de 76 países compartieron experiencias, investigaciones, políticas públicas e iniciativas comunitarias orientadas a responder a uno de los grandes cambios estructurales de nuestro tiempo: el envejecimiento de la población.
El Congreso puso de manifiesto la enorme diversidad de realidades existentes en el mundo. Participaron grandes áreas metropolitanas, pequeñas ciudades, comunidades rurales, universidades, organismos internacionales, asociaciones y responsables públicos de los cinco continentes. Sin embargo, más allá de las diferencias geográficas, culturales o económicas, emergieron una serie de ideas comunes que consideramos especialmente relevantes para los municipios españoles.
El envejecimiento ya no es una cuestión exclusiva de las áreas de mayores
Uno de los mensajes más repetidos durante el Congreso fue que el envejecimiento de la población debe dejar de abordarse como una cuestión sectorial.
Durante años, muchas administraciones locales han situado las políticas dirigidas a las personas mayores dentro de departamentos específicos de servicios sociales o mayores. Sin embargo, la realidad demográfica actual exige una mirada mucho más amplia.
La longevidad afecta a la vivienda, la movilidad, la accesibilidad, la salud comunitaria, la planificación urbana, la cultura, el comercio local, la participación ciudadana, la digitalización y el desarrollo económico.
Las ciudades que están obteniendo mejores resultados son aquellas que incorporan la perspectiva de la edad en todas sus políticas municipales. No se trata únicamente de desarrollar programas específicos para personas mayores, sino de construir entornos que permitan a todas las personas vivir, participar y desarrollarse a lo largo de todo su ciclo vital.
En este sentido, el modelo de Ciudades Amigables impulsado por la Organización Mundial de la Salud sigue demostrando su vigencia precisamente porque ofrece un marco transversal y flexible que permite adaptar las actuaciones a la realidad de cada territorio.
La participación es mucho más que una herramienta de consulta
Otra de las grandes lecciones del Congreso es que la participación de las personas mayores no puede limitarse a procesos puntuales de consulta.
Numerosos proyectos internacionales mostraron cómo las personas mayores participan activamente en la identificación de necesidades, el diseño de soluciones, la evaluación de servicios y la toma de decisiones sobre cuestiones que afectan a sus comunidades.
La participación fue presentada no solo como un mecanismo para mejorar las políticas públicas, sino como un ejercicio de ciudadanía y una forma de fortalecer la democracia local.
Las personas mayores aportan experiencia, conocimiento del territorio, redes sociales y una comprensión profunda de las transformaciones que han experimentado sus municipios a lo largo de las últimas décadas.
La soledad no deseada se consolida como una prioridad de salud pública
La soledad no deseada estuvo presente de forma transversal en numerosas sesiones del Congreso.
La evidencia científica internacional continúa acumulando pruebas sobre el impacto que la desconexión social tiene sobre la salud física y emocional de las personas. La soledad se relaciona con mayores riesgos de depresión, ansiedad, deterioro cognitivo, enfermedades cardiovasculares e incluso mortalidad prematura.
Las experiencias presentadas mostraron la importancia de construir ecosistemas comunitarios capaces de generar relaciones, oportunidades de participación y redes de apoyo mutuo.
Programas intergeneracionales, redes vecinales, asociaciones locales, iniciativas culturales, espacios comunitarios, comercios amigables o actividades de voluntariado forman parte de una estrategia más amplia destinada a fortalecer la conexión social y el sentido de pertenencia.
Combatir el edadismo es una condición necesaria para avanzar
Uno de los temas que generó mayor consenso entre los participantes fue la necesidad de combatir el edadismo.
La discriminación por edad sigue estando presente en numerosos ámbitos de la vida cotidiana, desde el acceso al empleo hasta la representación mediática, pasando por el diseño de servicios o la propia formulación de las políticas públicas.
Las ciudades amigables deben aspirar no solo a mejorar infraestructuras o servicios, sino también a transformar narrativas, percepciones y estereotipos.
Resulta especialmente relevante promover una visión del envejecimiento que reconozca la diversidad existente entre las personas mayores y que valore su capacidad de contribución social, económica y comunitaria.
Solidaridad intergeneracional: una prioridad creciente
Otro de los aspectos más destacados del Congreso fue la creciente importancia otorgada a las relaciones entre generaciones.
Muchas de las experiencias presentadas mostraron cómo los desafíos asociados al envejecimiento pueden convertirse en oportunidades para fortalecer la cohesión social.
Los programas intergeneracionales ya no se plantean únicamente como actividades de encuentro entre jóvenes y mayores. Cada vez son más concebidos como herramientas para abordar problemas complejos como la soledad, la transmisión de conocimientos, la participación comunitaria, la convivencia o la construcción de capital social.
En un contexto marcado por la polarización social y por el riesgo de confrontar intereses generacionales, el Congreso lanzó un mensaje claro: el futuro pasa por construir alianzas entre generaciones y no por enfrentar a unas con otras.
El ámbito local es donde realmente ocurre la transformación
Una de las ideas más poderosas que emergió durante las sesiones finales fue la importancia del ámbito local.
Las estrategias internacionales, los marcos normativos y las políticas nacionales son imprescindibles, pero la transformación real ocurre en los barrios, en las calles y en las comunidades donde viven las personas.
Es en los municipios donde se construyen las relaciones de confianza, donde se generan las redes de apoyo y donde las políticas públicas adquieren una dimensión tangible para la ciudadanía.
Por ello, el papel de los gobiernos locales seguirá siendo determinante en los próximos años para responder a los desafíos asociados al cambio demográfico.
Mirando al futuro
El Congreso concluyó con el anuncio de que Singapur acogerá la próxima edición en 2028.
Hasta entonces, el movimiento internacional de Ciudades y Comunidades Amigables continuará creciendo y evolucionando. Actualmente, la Red Global de la OMS reúne a miles de municipios y comunidades de todo el mundo que comparten el compromiso de construir entornos más inclusivos, accesibles y participativos.
Desde Silver Economy Group regresamos de San Sebastián con una convicción reforzada: el envejecimiento de la población no debe entenderse únicamente como un desafío. Es también una oportunidad para impulsar nuevas formas de innovación social, fortalecer la participación ciudadana y construir comunidades más cohesionadas y resilientes.
Muchas de las iniciativas que estamos desarrollando junto a ayuntamientos españoles en ámbitos como las Ciudades Amigables, la soledad no deseada, la participación de las personas mayores o los programas intergeneracionales están plenamente alineadas con las tendencias internacionales más avanzadas.
El reto para los próximos años será consolidar estas líneas de trabajo y avanzar hacia una visión cada vez más transversal de la longevidad, entendida no como una cuestión exclusiva de las personas mayores, sino como una realidad que afecta y beneficia al conjunto de la sociedad.
“Las ciudades que mejor se adapten al envejecimiento no serán las que construyan más servicios para las personas mayores, sino aquellas que integren la longevidad en todas sus políticas públicas.”